Málaga.– La propuesta artística de “Kurios. Gabinete de curiosidades”, el espectáculo del Cirque du Soleil que acaba de celebrar su estreno oficial en la Costa del Sol, fundamenta una parte central de su atmósfera en la ejecución de su música totalmente en vivo. Dentro del engranaje instrumental que pauta en tiempo real la energía y los movimientos de los acróbatas, destaca la participación de Amanda Zidow, una músico polifacética encargada de la interpretación del violonchelo y el piano en la actual gira de la producción.
La instrumentista comparte una sólida trayectoria dentro de la compañía canadiense, sumando ya 16 años de integración formal a sus filas. En lo que respecta específicamente a Kurios, Amanda acumula cuatro años de presentaciones consecutivas, consolidándose como una de las piezas sonoras clave para dar soporte a este particular gabinete. Durante nuestra charla, la artista manifestó sentirse profundamente agradecida por su profesión y por el privilegio de pertenecer a una organización global que le permite desarrollar su pasión interpretativa en los escenarios más exigentes del mundo.

Su historia ilustra un vínculo temprano con la disciplina artística, habiendo aprendido a leer partituras antes que la lectoescritura convencional. Comenzó con el piano a los tres años de edad e incorporó el violonchelo a los siete por iniciativa materna, instrumento del que se enamoró y en el que terminó por especializarse durante su etapa de instituto. Posteriormente, consolidó sus estudios académicos en Interpretación Musical en la Temple University y The College de Nueva Jersey.
Su ingreso a la estructura internacional de la compañía se produjo a través de un riguroso proceso de selección. Según detalló en entrevista exclusiva, su incorporación formal al Cirque du Soleil derivó de una audición masiva convocada en los Estados Unidos.
En dicha cita participaron más de 200 aspirantes, donde se evaluaron minuciosamente las capacidades técnicas y de improvisación. Tras superar las distintas fases de corte, Amanda fue la instrumentista elegida por los directores musicales para integrarse de manera permanente al elenco.
Dentro del desarrollo conceptual de Kurios, existe una clara diferenciación en la identidad de los intérpretes sobre el escenario. Amanda explicó que, a diferencia de los artistas que ejecutan los números acrobáticos —quienes cuentan con un nombre y un personaje específico en el libreto—, la banda asume una identidad colectiva. La premisa es encarnar a una agrupación de músicos de la calle, integrándose de forma orgánica en la atmósfera bohemia e industrial del show sin un rol individualizado.

Respecto a la banda sonora, resaltó que la música de esta producción posee un carácter sumamente especial. A diferencia de otros montajes de la firma, la partitura de Kurios se adentra en las raíces de géneros como el blues y el jazz, aportando una textura acústica distintiva que enriquece la narrativa de la época industrial y conecta con la audiencia desde una sensibilidad muy particular.
Dentro de esta carpa, la interpretación trasciende la ejecución estática tradicional. La instrumentista enfatizó que uno de los pilares del Cirque du Soleil es que la música se produce íntegramente en directo. En su caso, el violonchelo añade una exigencia física extra y un alto grado de dificultad técnica, ya que convencionalmente se toca en posición sentada. Sin embargo, en esta producción debe romper con ese esquema y ejecutar sus piezas caminando de forma continua por el escenario durante la primera parte de la función.
Esta dinámica justifica su rigurosa rutina de gimnasio como un requisito indispensable. Amanda destacó que este acondicionamiento constante le ha servido directamente para prevenir dolores en los hombros y en las manos derivados del esfuerzo que implica cargar y tocar el instrumento en movimiento. La versatilidad de la artista queda de manifiesto al cambiar de rol de cara a la segunda mitad del espectáculo, segmento donde se encarga del piano.
Para hacer posible este desempeño itinerante, su vestuario posee características especiales confeccionadas a medida. El patrón técnico prioriza la flexibilidad para permitirle total libertad en los brazos, factor elemental para ejecutar el arco del chelo sin restricciones físicas.

Sobre su técnica interpretativa, desveló que suele cerrar los ojos de manera intencionada. Este ejercicio de abstracción visual le permite escuchar con mayor nitidez a sus compañeros, logrando una sincronización precisa y facilitando una inmersión profunda en el sentimiento que requiere cada pasaje. El objetivo es transmitir al espectador, a través de las frecuencias de sus instrumentos, la energía y el concepto de cada número acrobático.
Este rigor escénico se complementa con su profunda pasión por la gastronomía. Con orígenes colombianos, italianos y rusos, Amanda posee una inclinación constante hacia la investigación culinaria. Al llegar a una nueva ciudad, uno de sus hábitos fundamentales es analizar de primera mano la oferta local. Con respecto a su actual estancia en Málaga, detalló que comenzó su planificación con dos semanas de anticipación, investigando en internet la ubicación y particularidades de los establecimientos de la ciudad.
A pesar de mantener su residencia fija en Los Ángeles, las constantes giras le facilitan explorar nuevos entornos. En este sentido, compartió su reciente experiencia en México, un país cuya gastronomía tradicional la cautivó por su inmensa variedad.
Entre anécdotas, abordó el uso del picante. Amanda manifestó estar en un proceso de adaptación progresiva a este componente, acotando entre risas que las variantes disponibles en los circuitos comerciales de Estados Unidos difieren sustancialmente en potencia y autenticidad respecto a las que se elaboran de manera autóctona en territorio mexicano.
Antes de su ingreso al circo, Amanda forjó un perfil profesional que abarcó tanto la música sinfónica como el circuito comercial. Formó parte de las giras de la Orquesta de Filadelfia y colaboró con figuras del pop latino como Marco Antonio Solís. Su etapa en Los Ángeles, iniciada en 2007, le permitió enfocar su actividad hacia los estudios de grabación para televisión, cine y videojuegos.
Su vinculación con el Cirque du Soleil comenzó en 2011 con el espectáculo IRIS. Posteriormente, en 2014, se integró a la gira de Amaluna por América y Europa, asumiendo el rol protagónico de la Reina de la Isla. Allí combinó su talento con el chelo con sus capacidades vocales en una propuesta que celebraba el empoderamiento femenino. Una faceta, la de cantar en directo, que confiesa le produce una enorme alegría.
Más allá de los escenarios, su perfil abarca facetas sorprendentes. Fue jinete ecuestre durante siete años compitiendo en doma y salto. En el ámbito de la sustentabilidad, obtuvo en 2020 una titulación en Cob Building con la que construyó una vivienda de tierra en Colorado, complementando esta labor en 2021 con una certificación en diseño de permacultura.
Para finalizar, la instrumentista reflexionó sobre una de las cualidades más mágicas del Cirque du Soleil: la capacidad de su música para grabarse en la memoria. Así como el público abandona la carpa tarareando, Amanda confesó que este fenómeno también le ocurre a ella. Cada mañana, al despertar, su mente amanece cantando de forma espontánea alguno de los temas de Kurios.
La producción entra ya en sus últimas fechas de presentación en Málaga, siendo el 5 de julio la última función, ofreciendo las oportunidades finales para presenciar este despliegue artístico y sonoro que, sin lugar a dudas, quedará resonando de forma duradera en la mente de todos los asistentes.










