Este trabajo, incluido dentro de la Subvención con Fondos Europeos PRTR a través del Ministerio de Turismo y la Consejería de Turismo, denominado «Plan de Sostenibilidad Turística en Destino Benalmádena Pulmón verde de la Costa del Sol», ha estado centrado en una investigación de mercado y un diagnóstico inicial de la realidad culinaria del municipio.
El proyecto de Identidad Gastronómica de Benalmádena ya ha completado su primera fase. Los resultados del informe elaborado por Doctor Watson Comunicación se han dado a conocer en un lugar tan emblemático como la Escuela de Hostelería de La Fonda. El acto contó con la asistencia de la concejala de Desarrollo Local y Fondos Europeos de Benalmádena, Áurea Peralta González; la concejala de Turismo, Presentación Aguilera Crespillo; el responsable del Área Territorial de Empleo (ATE) de Málaga, José Ángel Sánchez; y el director de la Escuela, Miguel Ferrer Barrera, que actuó como anfitrión del evento. La presentación también contó la participación de representantes de diversas asociaciones culturales, centros de mayores, hosteleros y agentes sociales de la localidad.
Para el desarrollo de la primera fase se ha seguido una metodología basada en la escucha activa del territorio. Así, se organizaron siete mesas de trabajo sectoriales en las que participaron responsables de restaurantes, asociaciones empresariales y vecinales, referentes del sector gastronómico, chefs, empresarios, autoridades locales y la propia Escuela de Hostelería La Fonda. Además, se realizó un trabajo de campo presencial mediante un censo manual de establecimientos gastronómicos en todo el municipio.
Este análisis se desarrolló teniendo muy presente la realidad geográfica y cultural del municipio, compuesta por tres núcleos con personalidades muy diferenciadas: Benalmádena Pueblo, ligada a la tradición andaluza y la sierra; Arroyo de la Miel, como centro dinámico y comercial; y Benalmádena Costa, escaparate internacional vinculado al turismo de sol y playa.
Durante la investigación, se consolidó una idea fundamental: la identidad gastronómica no puede ser una construcción artificial. Debe ser el reflejo real del territorio, de su historia y de sus personas. Al mismo tiempo surgió con fuerza el concepto de “mar y tierra”, una dualidad histórica que conecta el patrimonio agrícola de Benalmádena con su tradición marinera.
Entre los elementos más representativos señalados por los participantes de las mesas destacan productos como la miel, la naranja cachorreña, la algarroba y recetas tradicionales como el mojete, la sopa colorá o la ensalada de lechuga con caldo. También aparece la necesidad de reinterpretar esta cocina de subsistencia, adaptándola a técnicas y formatos contemporáneos que conecten con el visitante actual sin perder autenticidad.
El primer recetario de Benalmádena
Para proteger esa memoria gastronómica y convertirla en legado, el informe plantea una de las iniciativas más importantes del proyecto: la creación del primer recetario oficial de Benalmádena, el cual está abanderado por los Centros de Mayores Anica Torres y Silvestre González. Éste no sería simplemente un libro de cocina, sino una herramienta de identidad, educación y cohesión social. Nacería a partir de la memoria de los mayores, recopilando recetas tradicionales, historias familiares y formas de cocinar que han pasado de generación en generación.
Por otro lado, el mapa gastronómico realizado ha ofrecido una radiografía muy reveladora. Se han censado 459 establecimientos gastronómicos, siendo la Avenida Antonio Machado el principal núcleo de concentración hostelera, seguido de Puerto Marina. Además, el recuento indica que la cocina internacional supera a la cocina tradicional, con una fuerte inclinación hacia modelos de consumo rápido e informal, donde cafeterías, comida rápida y pubs aventajan ampliamente a los restaurantes tradicionales.
Entre las grandes fortalezas gastronómicas que se reflejan en este análisis destacan su multiculturalidad —con más de 140 culturas conviviendo—, su patrimonio gastronómico tradicional y la excelencia en el servicio. Las debilidades vienen por la ausencia de un producto identitario único, la escasa unión profesional del sector y la homogeneización hacia modelos de comida rápida.
Entre las oportunidades más reseñables están el potencial del turismo de invierno, el auge del producto ‘Kilómetro 0’ y la creación de un sello de calidad. Las amenazas también están visibles: la pérdida de oficios tradicionales como el espeto, la fuga de ‘comensales’ hacia municipios vecinos y el riesgo de politización del proyecto.
Por todo ello, una de las principales conclusiones es que esta identidad debe ser construida desde la gobernanza compartida. No puede venir exclusivamente desde la administración; debe ser co-creada por los hosteleros y respaldada por un estándar de excelencia real. Se propone así la creación de un sello de calidad exigente, un club no elitista que certifique profesionalidad, limpieza, solvencia técnica y excelencia en la experiencia gastronómica.
Otro de los aspectos registrados en las mesas de trabajo es la necesidad de recuperar el orgullo local. Es decir, se debe reconectar a los propios residentes con su identidad gastronómica, uniendo emocionalmente los tres núcleos del municipio y fortaleciendo el sentimiento de pertenencia.
El objetivo primordial de este proyecto es definir, estructurar y poner en valor la singularidad culinaria de Benalmádena. No solo desde un punto de vista gastronómico, sino construir una identidad de calidad que actúe como motor de dinamización turística, cohesión social y sostenibilidad a largo plazo.







