La noche del 6 de mayo quedará grabada en la memoria de quienes colmaron la Sala París 15 para vivir el esperado regreso de Abel Pintos a los escenarios españoles. Con el lugar repleto de gente, el artista inició en Málaga su Tour España 2026, una gira que continua el 7 de mayo en la Sala Razzmatazz de Barcelona, sigue el 9 de mayo en la Sala Repvblicca de Valencia y culmina el 10 de mayo en la Sala La Riviera de Madrid.
Puntual y sereno, el cantante y compositor argentino apareció sobre el escenario saludando con la paz y la amabilidad que lo caracterizan. Desde el primer instante se percibió una conexión profunda con el público, que respondió con una ovación cerrada, incluso antes de que sonara la primera nota. El concierto fue un recorrido íntimo por los grandes éxitos de sus 30 años de carrera, mezclando baladas melódicas con chacareras y zambas, que hicieron sentir a muchos espectadores “un poquito en casa y de regreso a su país”.

El show producido por Chainsaw Producciones comenzó con “Aquí te espero”, marcando desde el inicio el tono emotivo de la noche. Luego llegaron “Ya estuve aquí”, “Tu voz”, “Espejo”, “Sueño dorado” y “Alelí”, en una primera parte donde el cantante desplegó toda la potencia y sensibilidad de su voz. Hubo momentos acústicos que bajaron el pulso y generaron una atmósfera íntima, pero también interpretaciones intensas en las que Abel jugó con todos los matices vocales posibles. Y en cada nuevo pico emocional, la respuesta fue inmediata: ovación total.
Con la sala rendida a sus pies y un clima de absoluta cercanía, Abel agradeció profundamente la presencia del público y el cariño recibido desde su llegada a España. “Gracias a todos por haber venido, recibirnos y compartir las canciones que trajimos y hemos elegido para ustedes”, expresó con emoción. También confesó que lo movilizaba especialmente presentarse en Málaga con un público tan afectivo: “Me emociona mucho estar acá y sentirlos de una manera muy especial. Sólo pensar en todo el recorrido y en todo lo logrado hasta llegar a esta noche, me hace muy feliz de todo corazón” -agregó el cantante.

Continuando con uno de los momentos más íntimos que tuvo el concierto, el artista contó que antes de subir al escenario estuvo leyendo mensajes de sus seguidores, muchos de ellos cargados de palabras afectuosas y de pedidos de canciones que finalmente no pudieron entrar en el repertorio. “Por razones de tiempo muchos temas no van a estar en el show, pero la gran noticia, es que hemos traído igual, una enorme cantidad de canciones; y que si Dios quiere, pronto vamos a estar de regreso para cantarles todo lo que nos pidan”, dijo entre aplausos.
La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con la canción de su autoría “Sólo canto por vos”. Apenas entonó el verso “Zamba que nace y muere por vos”, la sala estalló en aplausos y gritos. Más adelante, durante la chacarera “Para cantar he nacido”, el fervor argentino se hizo sentir con más fuerza cuando el público comenzó a corear la palabra Argentina, en una escena cargada de nostalgia, orgullo y pertenencia.

El repertorio continuó con “No me olvides” y “Tiempo”, antes de dar paso a una segunda mitad demoledora. “La llave” encendió nuevamente a la sala y “Sin principio ni final” terminó de romper cualquier barrera entre artista y espectadores. A esa altura, ya no había diferencias entre escenario y platea: todos cantaban románticamente al unísono.
Uno de los momentos más conmovedores de la noche llegó con “Aventura”, el clásico que popularizó junto a Marcela Morelo. Mientras interpretaba la canción que compuso en 2010, Abel tomó una bandera argentina, la abrazó y se la colocó sobre los hombros. Y arropado nada menos que con la insignia patria de su tierra, continuó cantando temas enormes como “Todo está en vos”, “Crónica” y la inolvidable “Motivos”, desatando una emoción incontrolable entre muchos asistentes.

El clima del concierto fue tan cálido como intenso. Había muchísima gente, el ambiente estaba completamente encendido y cada canción era coreada de principio a fin. Más allá de la impecable puesta de sonido y luces, lo que verdaderamente impactó fue la paz que transmite Abel Pintos sobre el escenario y el dominio absoluto de su voz. Se lo vio siempre feliz, disfrutando genuinamente de que el público cantara con él y manteniendo una conexión permanente con cada rincón de la sala.
Los bises llegaron con la romántica “Cómo te extraño”, en un cierre que parecía imposible de superar. Sin embargo, todavía quedaba espacio para una última explosión de emoción y folklore con “Pájaro cantor”, que terminó convirtiéndose en una celebración colectiva. Entre aplausos interminables, abrazos, banderas argentinas en alto y la promesa de volver a encontrarse, Abel se despidió dejando flotando una emoción difícil de explicar: la certeza de que sus canciones siguen siendo un puente directo al corazón y que, desde esa noche, Málaga ya cuenta los días para volver a recibirlo.

Una carrera consagrada
Abel Pintos es uno de los artistas más importantes de la música popular argentina. Nació el 11 de mayo de 1984 en Ingeniero White, provincia de Buenos Aires, y comenzó su carrera artística siendo apenas un niño. A los 13 años lanzó su primer disco, Para cantar he nacido, producido por León Gieco, iniciando un camino que lo convertiría en una de las voces más reconocidas del folklore y el pop latino.
Con más de 30 años de trayectoria, Abel logró conquistar al público con canciones como “La llave”, “Aquí te espero”, “Motivos”, “Sin principio ni final” y “Oncemil”. Su estilo combina folklore argentino, baladas y pop, siempre con una interpretación emocional y una voz característica que le valieron múltiples premios, entre ellos varios Premios Gardel de Oro. Actualmente, además de llenar estadios y teatros en Argentina y Latinoamérica, comienza a destacarse en muchas otras partes del mundo como en nuestro país y se consolida como un artista profundamente querido por su cercanía y conexión con el público.
Agradecimientos: Valeria Urrutia y Amparo Viglione







