• Acerca de WordPress
    • WordPress.org
    • Documentación
    • Aprende WordPress
    • Soporte
    • Sugerencias
  • Acceder
Cierre menú
masAndalucíamasAndalucía

    Suscríbete a nuestro boletín

    Recibe las últimas noticias de Andalucía y España

    What's Hot

    La hipertermia oncológica mejora los efectos de la radioterapia sobre el cáncer de mama

    14.10.2026

    Papel fundamental del Taekwon-Do ITF de la provincia de Cádiz en el Mundial de la especialidad

    13.10.2026

    La Escuela Kobukson de Málaga sigue reforzando la trayectoria del Taekwon-Do ITF en Ciudad Jardín

    13.10.2026
    Facebook X (Twitter) Bluesky WhatsApp TikTok Telegram RSS
    • Ecoplataforma
    • Anuncios clasificados
    • Directorio de empresas
    • Nuestro proyecto Globatium
    • Tarifas publicidad – Marketing
    Facebook X (Twitter) Instagram Bluesky WhatsApp Telegram
    masAndalucíamasAndalucía
    • Actualidad
      • Educación y ciencia
      • Mundo
      • Planeta vivo
      • Política
      • Destacado
      • Mayores 60
      • Salud y bienestar
      • Sindicatos
      • Sociedad
      • Tecnología
    • Andalucía
      • Almería
      • Cádiz
      • Córdoba
      • Granada
      • Huelva
      • Jaén
      • Málaga
      • Sevilla
    • Cultura
      • Espectáculos
      • Gastronomía
      • Literatura
      • Música
      • Teatro
    • Deportes
      • Baloncesto
      • Fútbol
      • Fútbol Americano en Andalucía
      • Waterpolo
    • Economía
      • Análisis
      • Empresas
      • Turismo
      • Vivienda
    • Opinión
    • Comunidad
      • Actividad
      • Grupos
      • Miembros
    • Clasificados
    • MERCATRES
    masAndalucíamasAndalucía
    Home»Opinión»Verdad y posverdad tras el “No a la Guerra”
    Opinión

    Verdad y posverdad tras el “No a la Guerra”

    RedactoresPor Redactores08.03.2026Actualizado:08.03.2026No hay comentarios8 Minutos de lectura
    Facebook Twitter LinkedIn Telegram Correo Bluesky WhatsApp
    Compartir
    Facebook Twitter Correo Bluesky Telegram WhatsApp

    Por Javier García

    En los tiempos de los bulos y las fakenews la condición de objetividad de la realidad se difumina en beneficio del relato y la posverdad. El presidente de EEUU, Donald Trump, es un experto en este desempeño. Lo vimos, recientemente, en Venezuela. Marcó al presidente bolivariano, Nicolás Maduro, como jefe de un cártel narcotraficante y esa falsedad se convirtió en verdad absoluta, repetida por miles de medios de comunicación por todo el mundo. A pesar de que el Departamento de Justicia de EEUU ha reconocido que el “Cártel de los Soles” no existe y efectivamente, Maduro no será acusado formalmente por liderarlo, Trump mantuvo el relato para justificar la agresión militar y el secuestro del presidente venezolano.

    Algo parecido ocurre con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, cuando afirma que la posición de España se define en cuatro palabras: “No a la guerra”. ¿Cuánto de relato impostado existe en tal afirmación y cuánto de realidad objetiva? O dicho de otra manera: ¿es creíble que el gobierno que ha aprobado la mayor inversión en armamento y en gastos de defensa de la historia se presente como el gobierno del “No a la guerra”? A veces, la realidad tozuda choca con los relatos. Veamos si estamos ante una de esas ocasiones.

    El “No a la guerra”, contrariamente a lo afirmado por muchos medios de comunicación que afirman que surgió en la intervención contra Irak en 2003, nació en la primera guerra del Golfo, en 1990-91. Conjuntamente con el “No más sangre por petróleo” o el “Paremos la guerra” el eslogan del “No a la guerra” recorrió medio mundo. La diferencia respecto a la intervención de 2003, es que en la primera guerra del Golfo, la intervención militar fue avalada por Naciones Unidas con la excusa de la invasión iraquí de Kuwait. Una coalición de 42 países participaron en la operación Tormenta del Desierto, liderada por EEUU, que logró una rápida victoria militar tras un mes de bombardeos y seis de bloqueo.

    La participación de España fue notable tanto en el aspecto militar, político y, sobre todo, logístico. Felipe González, entonces presidente del gobierno, se alineó inmediatamente con la Administración Bush. España envió una flotilla liderada por la fragata Numancia y dos corbetas, con marinería de la “mili”, que escoltaron a los portaaviones estadounidenses. González no se quedó ahí y pidió a la ONU la aprobación de la resolución 687 que autorizaba el uso de la fuerza contra Irak. Una vez concluida con éxito la operación, González sacaba pecho ante el Congreso de los Diputados sobre el papel decisivo de España en el soporte logístico de la guerra.

    Según sus propias palabras, el 35% del despliegue norteamericano -60% en la fase más crítica- se hizo a través de las bases españolas. España autorizó 20.000 vuelos, en los que se transportó 205.000 toneladas de material y 105.000 efectivos. 294 misiones contra objetivos militares iraquíes fueron realizadas por bombarderos B-52 que despegaron de la base de Morón. El presidente Bush agradeció públicamente la colaboración crucial de España en el conflicto. Los datos evidenciaron el papel clave de las bases de Rota y Morón en cualquier despliegue que EEUU pretenda proyectar en la zona del Golfo.

    El gobierno de Felipe González contó con la oposición inicial del 54% de la población española que se opuso a la guerra, un porcentaje que pese a las movilizaciones masivas fue descendiendo ante la campaña mediática favorable a la intervención. No se escatimaron esfuerzos. Desde el concierto de Marta Sánchez y su grupo Olé Olé en la cubierta de la fragata Numancia hasta la campaña multimillonaria pro Kuwait. Se supo después que la agencia KIO, propiedad de los jeques kuwaitíes, no sólo financió spots publicitarios en las recién llegadas televisiones privadas sino que “engrasó” la maquinaria política española con miles de millones.

    El “No a la Guerra” de 2003, fue muy diferente, pues en esta ocasión se contó con el apoyo decisivo del grupo Prisa, la Cadena Ser y El País. El PSOE estaba en la oposición y la decisión de atacar Irak, como ahora en Irán, no contó con el aval de Naciones Unidas. El Trío de las Azores, compuesto por Bush hijo, Blair y Aznar, justificaron el ataque en la supuesta amenaza de las nunca encontradas armas de destrucción masiva que poseía Irak. Lo cierto es que el régimen de Sadam Husein se avino a negociar y aceptó las inspecciones de la ONU -como Irán antes de los bombardeos actuales- tras una década de criminales sanciones, que pagó la población civil.

    En esta ocasión la oposición de la opinión pública española fue masiva. Si en septiembre de 2002, un 68% de los españoles se oponían a una intervención militar en contra del régimen de Sadam Husein, en febrero de 2003, coincidiendo con la gala de los Premios Goya, el porcentaje había subido al 84%. Y en marzo, con la invasión efectiva de Irak, la oposición de la opinión pública española alcanzó el récord histórico del 91%.

    Ahora estamos asistiendo a la tercera reedición del “No a la guerra”. Y en justicia hay que afirmar que el movimiento contra el rearme y la guerra, que ya se movilizó contra la intervención en Venezuela, ya había decidido salir a la calle antes de la comparecencia de Pedro Sánchez. En dicha comparecencia, Sánchez no condenó el ataque de EEUU e Israel contra Irán. Sin embargo, si condenó la respuesta iraní contra las bases norteamericanas en el Golfo: “Quiero ante todo expresar la solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán”. Sánchez habló de “ruptura de la legalidad internacional” y a continuación pasó un tupido velo sobre las potencias agresoras -EEUU e Israel- y llamó a que “tenemos que exigir la resolución a Estados Unidos, a Irán, a Israel, para que paren antes de que sea demasiado tarde” eludiendo la responsabilidad de quiénes han iniciado -en plenas negociaciones- el ataque y poniendo un signo igual entre agresores y agredido.

    ¿Es creíble Sánchez cuando afirma que “la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”? En primer lugar, es cierto que el gobierno español no ha autorizado el uso de las bases. Pero esa prohibición ha llegado una vez comenzado los bombardeos. Hasta ese momento, España había facilitado todo el despliegue militar previo de EEUU, como lo hizo en la primera guerra del Golfo. Estamos hablando de 500 aviones y casi medio centenar de buques, entre ellos los destructores desplegados en el Mediterráneo Oriental con base en Rota.

    En segundo lugar, España, según los datos publicados por el Centre Delás y el grupo Antimilitarista Tortuga, se haya inmersa en la mayor espiral armamentística de la historia. España consumó en 2025 el mayor rearme militar de su historia con 96.424 millones de euros aprobados por el Consejo de Ministros en 79 programas de adquisición de armas y capacidades militares vigentes. Esto supone en términos de PIB un gasto sostenido de más del 4% en gasto de defensa, el doble de lo que oficialmente reconoce el Gobierno. ¿Es separable acaso el rearme de la guerra? Toda la historia documenta que el rearme antecede a la guerra. No podía ser de otra manera. Estamos hablando de inversiones de muchos miles de millones de euros que crean todo un complejo de producción y empleo que necesita regenerarse y reproducirse.

    En tercer lugar, ¿Qué credibilidad tiene un gobierno que ha comerciado con armamento en primera persona con Israel durante el genocidio y que ha consentido durante meses que buques de EEUU recalaran en puertos andaluces para llevar combustible, munición y repuestos de armamento a Israel? ¿Qué credibilidad tiene el embargo aprobado y considerado fake por el movimiento de solidaridad con Palestina cuando contempla cláusulas de exclusión inaceptables?.

    En cuarto lugar, el gobierno español no contempla siquiera el cierre de las bases ni la salida de la OTAN, por no hablar de detener el desorbitado gasto en defensa. ¿Qué necesidad tenemos de albergar bases cuya única finalidad es sostener los despliegues ofensivos de EEUU y convertir Andalucía en plataforma de agresión contra otros pueblos? ¿Qué sentido tiene pertenecer a una alianza militar como la OTAN donde la principal potencia, EEUU, amenaza a uno de sus miembros con anexionarse territorio soberano como Groenlandia?

    El “No a la guerra” no es sólo una postura política, también lo es ética que implica el rechazo del belicismo y aboga por la renuncia de la guerra como instrumento de política internacional. El movimiento contra la guerra es indisociable del rechazo al rearme. Significa llamar a las cosas por su nombre y no intentar blanquear al genocida. El ‘No a la guerra’ no son cuatro palabras vacías, significan aquí y hora, cierre inmediato de las bases y salida de las tropas norteamericanas; poner fin al rearme; salir de la alianza criminal de la OTAN y romper relaciones con Israel y EEUU.

    El “No a la guerra” de Sánchez conlleva muchas incongruencias y por eso, no cuela.

     

    Javier García, secretario de movimientos sociales del SAT y representante en la Plataforma Andalucía por la Paz, contra el rearme y la guerra.

    Sigue nuestras noticias

    Gobierno de España no a la guerra Pedro Sánchez Portada
    Compartir. Facebook Twitter LinkedIn Correo Bluesky Telegram WhatsApp
    Redactores
    • Página Web

    Publicaciones relacionadas

    La brecha orgásmica

    11.10.2026

    Galicia forma a sus jóvenes, pero no consigue retenerlos

    10.10.2026

    La solidaridad devuelve la sonrisa a Laré

    08.10.2026

    La energía la acabamos pagando nosotros

    29.09.2026

    La crisis de la vivienda une a Málaga

    28.09.2026

    ¡VERGÜENZA, VERGÜENZA, VERGÜENZA!

    25.09.2026
    Deja una respuesta Cancelar respuesta

    No te pierdas
    Salud y bienestar

    La hipertermia oncológica mejora los efectos de la radioterapia sobre el cáncer de mama

    Por Redactores14.10.2026

    El aumento controlado de la temperatura en la zona tumoral favorece determinados mecanismos biológicos relacionados…

    Papel fundamental del Taekwon-Do ITF de la provincia de Cádiz en el Mundial de la especialidad

    13.10.2026

    La Escuela Kobukson de Málaga sigue reforzando la trayectoria del Taekwon-Do ITF en Ciudad Jardín

    13.10.2026

    La brecha orgásmica

    11.10.2026
    Mantente en contacto
    • Facebook
    • Twitter
    • Telegram
    • WhatsApp
    • Bluesky
    • Instagram
    Anuncios aleatorios:
    • Mesón Alberto
    • Nuevo stop diesel
    • Bar Taxi

    Suscríbete a nuestro boletín

    Recibe las últimas noticias de Andalucía y España

    Sobre nosotros
    Sobre nosotros

    masAndalucia.es nace en junio de 2024 como una plataforma colaborativa y de servicio a los ciudadanos de Andalucía.

    Con la participación de muchos colaboradores voluntarios, periodistas, agencias de información y asociaciones. Difundimos lo más destacado de la actualidad, (política, economía, cultura, sociedad y deporte).

    Nuestra selección

    La hipertermia oncológica mejora los efectos de la radioterapia sobre el cáncer de mama

    14.10.2026

    Papel fundamental del Taekwon-Do ITF de la provincia de Cádiz en el Mundial de la especialidad

    13.10.2026

    La Escuela Kobukson de Málaga sigue reforzando la trayectoria del Taekwon-Do ITF en Ciudad Jardín

    13.10.2026
    Nuevos comentarios
    • Greg en Denuncia por construir un aparcamiento sobre una planta en peligro de extinción en Yunquera
    • Marí en Publicada una colección de 29 libros de Matemáticas para ESO, Bachillerato y PAU con precios asequibles
    • María en Publicada una colección de 29 libros de Matemáticas para ESO, Bachillerato y PAU con precios asequibles
    • Divorcio Express en CSIF exige el teletrabajo en Justicia tras la suspensión de la actividad presencial por estrés térmico en Fuengirola
    X (Twitter) Bluesky WhatsApp Telegram Facebook Instagram
    • Sobre nosotros
    • Nuestro proyecto Globatium
    • Aviso legal
    • Política de cookies
    • Política de privacidad
    • Empresas patrocinadoras
    © 2026 Periódico diseñado por GLOBATIUM.

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.