• Acerca de WordPress
    • WordPress.org
    • Documentación
    • Aprende WordPress
    • Soporte
    • Sugerencias
  • Acceder
Cierre menú
masAndalucíamasAndalucía

    Suscríbete a nuestro boletín

    Recibe las últimas noticias de Andalucía y España

    What's Hot

    Crece la alarma por las termitas en Málaga

    06.09.2026

    Las instalaciones eléctricas profesionales ganan importancia en nuevos proyectos

    04.09.2026

    El Rey Bufón: La Teatralidad

    01.09.2026
    Facebook X (Twitter) Bluesky WhatsApp TikTok Telegram RSS
    • Ecoplataforma
    • Anuncios clasificados
    • Directorio de empresas
    • Nuestro proyecto Globatium
    • Tarifas publicidad – Marketing
    Facebook X (Twitter) Instagram Bluesky WhatsApp Telegram
    masAndalucíamasAndalucía
    • Actualidad
      • Educación y ciencia
      • Mundo
      • Planeta vivo
      • Política
      • Destacado
      • Mayores 60
      • Salud y bienestar
      • Sindicatos
      • Sociedad
      • Tecnología
    • Andalucía
      • Almería
      • Cádiz
      • Córdoba
      • Granada
      • Huelva
      • Jaén
      • Málaga
      • Sevilla
    • Cultura
      • Espectáculos
      • Gastronomía
      • Literatura
      • Música
      • Teatro
    • Deportes
      • Baloncesto
      • Fútbol
      • Fútbol Americano en Andalucía
      • Waterpolo
    • Economía
      • Análisis
      • Empresas
      • Turismo
      • Vivienda
    • Opinión
    • Comunidad
      • Actividad
      • Grupos
      • Miembros
    • Clasificados
    • MERCATRES
    masAndalucíamasAndalucía
    Home»Actualidad»Planeta vivo»No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido
    Planeta vivo

    No quiero proteger al medio ambiente: quiero un mundo en el que no tenga que ser protegido

    RedactoresPor Redactores13.05.2026Actualizado:13.06.2026No hay comentarios7 Minutos de lectura
    Facebook Twitter LinkedIn Telegram Correo Bluesky WhatsApp
    Compartir
    Facebook Twitter Correo Bluesky Telegram WhatsApp

    Publicado en BlogSOStenible

    Hay frases que no solo expresan una opinión: desnudan un problema entero. “Yo no quiero proteger al medio ambiente, yo quiero crear un mundo donde el medio ambiente no necesite ser protegido” es una de ellas. Porque en realidad señala una contradicción enorme de nuestra civilización: hemos llegado a un punto en el que destruir la trama de la vida se ha vuelto tan normal, tan estructural, tan cotidiano, que ahora incluso el simple hecho de evitar su ruina nos parece una tarea heroica. Y no debería ser así.

    No debería hacer falta “proteger” ríos frente a nuestra codicia. No debería hacer falta “salvar” bosques frente a nuestras máquinas. No debería hacer falta “conservar” animales frente a una expansión humana que todo lo invade, lo cerca, lo contamina o lo mercantiliza. El mero hecho de que usemos constantemente ese lenguaje ya revela que algo profundo está enfermo en nuestra manera de habitar la Tierra. Porque una cosa es cuidar la vida, y otra muy distinta vivir de tal manera que la vida necesite ser defendida sin descanso de nosotros mismos.

    Ahí está la raíz del problema. El mundo moderno ha tratado la Tierra no como una comunidad viva, sino como un escenario de extracción. Los montes fueron convertidos en madera potencial. Los ríos en caudales aprovechables. Los animales en piezas útiles, en estorbos o en cifras. El suelo dejó de ser suelo para pasar a ser superficie productiva. Y la palabra “naturaleza”, que debería despertar reverencia, fue reducida muchas veces a una categoría administrativa, a una parcela separada de lo humano, como si la vida fuese algo que está ahí fuera y no la gran matriz de la que dependemos.

    Por eso la frase del título tiene tanta fuerza. Porque no se conforma con pedir remiendos. No se resigna a ese modelo donde primero se hiere la Tierra y luego se organiza una campaña para evitar que sangre demasiado. Va más al fondo. Plantea una transformación de la mirada y del orden social. No dice simplemente “hay que proteger más”. Dice algo mucho más exigente: hay que dejar de organizar el mundo contra la vida.

    Ese es el punto decisivo. Un mundo justo no sería aquel en el que unos pocos técnicos, activistas o guardas forestales corrieran de un lado a otro intentando salvar lo que queda. Un mundo justo sería aquel en el que los bosques no estuvieran permanentemente amenazados por la lógica del beneficio, en el que los ríos no fueran cloacas toleradas, en el que las criaturas salvajes no tuvieran que vivir acorraladas entre carreteras, venenos, alambres y disparos, en el que el crecimiento humano no se considerara automáticamente más importante que la continuidad de todo lo demás.

    La grandeza de esta idea es que desplaza el centro moral. Ya no se trata de ver al ser humano como el héroe que protege una naturaleza débil e inferior. Esa imagen sigue escondiendo arrogancia. Sigue colocando al hombre arriba, como si la Tierra fuera una víctima pasiva que espera ser rescatada por nuestra buena voluntad. No. La cuestión verdadera es mucho más humilde y mucho más radical: nosotros somos la especie que ha desajustado el equilibrio y, por tanto, la tarea no es erigirnos en salvadores, sino dejar de comportarnos como fuerza de devastación.

    Eso lo cambia todo. Cambia incluso el tono de la ética. Porque entonces cuidar deja de ser un gesto paternalista y pasa a ser una forma de justicia. Respetar un bosque no es hacerle un favor. Dejar vivir a un río no es una concesión generosa. Permitir que una especie siga existiendo no es un acto de caridad humana. Es simplemente reconocer que no somos dueños del mundo y que la vida no necesita justificarse ante nosotros para merecer seguir siendo.

    En realidad, un mundo donde el medio ambiente no necesite ser protegido sería un mundo mucho más profundo que cualquier programa verde superficial. Sería un mundo donde la economía no funcionaría como una maquinaria de saqueo con lavado de imagen; donde el lenguaje no encubriría la destrucción con palabras bonitas; donde no se alabaría como progreso todo aquello que mutila montes, seca acuíferos o llena el aire de veneno; donde la técnica no se mediría solo por lo que puede hacer, sino por lo que debería abstenerse de hacer; donde la educación enseñaría desde la infancia que un árbol no es un objeto vertical, que un animal no es una cosa con patas y que la Tierra no es una herencia recibida para ser consumida, sino una comunidad antigua de la que formamos parte.

    Y aquí aparece también una verdad incómoda: no basta con amar la naturaleza en abstracto. No basta con emocionarse ante una secuoya gigantesca, una montaña o un lobo. No basta con hablar de armonía si luego seguimos aceptando las estructuras que la hacen imposible. La frase del título no invita solo a sentir. Invita a cuestionar; a desmontar una normalidad enferma; a sospechar de una civilización que necesita parques “protegidos” porque todo lo demás está disponible para la agresión permanente.

    Quizá por eso conmueve tanto la escena del niño abrazando el tronco inmenso. Ahí hay una intuición sencilla y poderosa: el ser humano no se engrandece cuando domina lo gigantesco, sino cuando es capaz de reconocerlo, de acercarse con humildad, de sentirse pequeño sin sentirse humillado. Ese niño, junto al árbol, no parece un conquistador. Parece un ser que todavía recuerda algo esencial: que hay presencias vivas ante las cuales lo digno no es mandar, sino guardar silencio y tocar con respeto.

    Eso es justamente lo que hemos olvidado. Hemos olvidado que la Tierra necesita más que administradores, habitantes decentes. Hemos olvidado que la vida florece mejor cuando se la deja ser que cuando se la planifica sin alma. Hemos olvidado que muchas veces el acto más noble no es intervenir más, sino retirarse a tiempo, contenerse, renunciar al impulso de apropiación (renaturalizar). Y hemos olvidado, sobre todo, que el mundo vivo posee un valor intrínseco, independiente de nuestra utilidad, de nuestras necesidades o de nuestros mercados.

    Por eso, la frase no debería leerse como una consigna ingenua, sino como una aspiración civilizatoria. Habla de un horizonte moral mucho más alto que el simple conservacionismo de emergencia. Habla de una sociedad reconciliada con el latido de la Tierra; de una cultura que no convierta en excepcional el respeto; de un orden humano en el que cuidar no sea apagar incendios incesantes, sino vivir de entrada de una forma que no los provoque.

    Ese sería, verdaderamente, un mundo más sabio. Un mundo donde los árboles no fueran gigantes amenazados que admiramos en fotografías porque hemos talado a sus hermanos; donde los ríos no tuvieran que ser defendidos de quienes deberían aprender de ellos; donde lo salvaje no fuese tolerado como reliquia, sino reconocido como parte indispensable de la plenitud del planeta; donde la palabra “proteger” fuese cada vez menos necesaria porque habríamos dejado, al fin, de organizar nuestra existencia contra la comunidad de la vida. Tal vez ahí resida la esperanza más digna: no en convertirnos en héroes ambientales, sino en llegar a ser, de una vez, una especie menos soberbia. Una especie capaz de comprender que la Tierra no pide tutela. Pide respeto. No pide compasión desde arriba. Pide que cesemos en nuestra guerra contra lo viviente. No pide discursos. Pide límites, reverencia y verdad. Y quizá el verdadero comienzo de esa transformación sea este: dejar de pensar que proteger la naturaleza es una misión noble del hombre civilizado y empezar a entender que la auténtica nobleza consistiría en vivir de tal manera que la Tierra no tuviera que defenderse de nosotros.

    David Naes. Bloguero en Voces de la tierra sagrada

    BlogSOStenible medio ambiente Medioambiente naturaleza planeta vivo
    Compartir. Facebook Twitter LinkedIn Correo Bluesky Telegram WhatsApp
    Redactores
    • Página Web

    Publicaciones relacionadas

    Tres nuevas tucanetas nacidas en BIOPARC Fuengirola

    01.09.2026

    El PSOE pide a De la Torre que cese a la edil de Medio Ambiente

    23.08.2026

    El Pacífico Oriental, cuna inesperada de los camarones

    31.07.2026

    La Aemet activa el aviso especial por peligro “extraordinario” ante una nueva ola de calor

    28.07.2026

    Los microorganismos: Enemigos / amigos, compañeros inseparables

    26.07.2026

    La pobreza energética, la dependencia y la cronicidad aumentan el riesgo sanitario en las olas de calor

    18.07.2026
    Deja una respuesta Cancelar respuesta

    No te pierdas
    Sociedad

    Crece la alarma por las termitas en Málaga

    Por Redactores06.09.2026

    Plagas de termitas y carcoma en Málaga: daños ocultos, riesgo estructural y soluciones profesionales con…

    Las instalaciones eléctricas profesionales ganan importancia en nuevos proyectos

    04.09.2026

    El Rey Bufón: La Teatralidad

    01.09.2026

    Tres nuevas tucanetas nacidas en BIOPARC Fuengirola

    01.09.2026
    Mantente en contacto
    • Facebook
    • Twitter
    • Telegram
    • WhatsApp
    • Bluesky
    • Instagram
    Anuncios aleatorios:
    • Peter’s Bar-Bacoa
    • VITTELLO, sofás de diseño y hechos a medida
    • Bar Taxi

    Suscríbete a nuestro boletín

    Recibe las últimas noticias de Andalucía y España

    Sobre nosotros
    Sobre nosotros

    masAndalucia.es nace en junio de 2024 como una plataforma colaborativa y de servicio a los ciudadanos de Andalucía.

    Con la participación de muchos colaboradores voluntarios, periodistas, agencias de información y asociaciones. Difundimos lo más destacado de la actualidad, (política, economía, cultura, sociedad y deporte).

    Nuestra selección

    Crece la alarma por las termitas en Málaga

    06.09.2026

    Las instalaciones eléctricas profesionales ganan importancia en nuevos proyectos

    04.09.2026

    El Rey Bufón: La Teatralidad

    01.09.2026
    Nuevos comentarios
    • Greg en Denuncia por construir un aparcamiento sobre una planta en peligro de extinción en Yunquera
    • Marí en Publicada una colección de 29 libros de Matemáticas para ESO, Bachillerato y PAU con precios asequibles
    • María en Publicada una colección de 29 libros de Matemáticas para ESO, Bachillerato y PAU con precios asequibles
    • Divorcio Express en CSIF exige el teletrabajo en Justicia tras la suspensión de la actividad presencial por estrés térmico en Fuengirola
    X (Twitter) Bluesky WhatsApp Telegram Facebook Instagram
    • Sobre nosotros
    • Nuestro proyecto Globatium
    • Aviso legal
    • Política de cookies
    • Política de privacidad
    • Empresas patrocinadoras
    © 2026 Periódico diseñado por GLOBATIUM.

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.