Cuando el humo despierta a Cerro Muriano
¿Cuántas veces una tarde tranquila de verano se transforma, en apenas minutos, en un escenario de sirenas y columnas de humo? Eso fue exactamente lo que vivió este viernes Cerro Muriano, donde un incendio en Cerro Muriano desató la maquinaria completa de emergencias de Andalucía y obligó a poner en marcha desalojos preventivos. La escena, tensa pero coordinada, dejó una certeza: cuando la naturaleza y el asfalto se cruzan, cada segundo cuenta.

El origen: un camión, la paja y una carretera
Todo comenzó en la N-432, a la altura del kilómetro 256, en sentido Badajoz. Un camión con remolque cargado de paja ardió sin previo aviso y las llamas, alimentadas por la calor y el material inflamable, saltaron enseguida a la vegetación cercana. Lo que era un accidente de tráfico se convirtió, en cuestión de minutos, en un frente de fuego que amenazaba a la barriada periférica de Cerro Muriano, Córdoba.
El teléfono de emergencias no tardó en encenderse. EMA 1-1-2 gestionó casi un centenar de llamadas de vecinos alertados por el resplandor y la humareda. Desde el centro coordinador se activó de inmediato al Centro Operativo Provincial del Infoca, a los bomberos del Consorcio Provincial, a la Guardia Civil, a la Policía Local y a la Unidad Adscrita de la Policía Nacional. La respuesta fue coral y rápida.
La Junta eleva la alerta: fase de emergencia
A las 16:58 horas, el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, en su condición de director del Plan de Emergencias por Incendios Forestales de Andalucía (Plan Infoca), elevó la situación a fase de emergencia, situación operativa 1. Esta categoría, conviene recordarlo, no implica necesariamente que el fuego escape al control ordinario, sino que sus dimensiones y los recursos requeridos —o la necesidad de proteger a la población— obligan a activar un dispositivo reforzado.
Y esa protección se tradujo en decisiones inmediatas: el desalojo preventivo de Villa San Jorge y Mirador de Media Andalucía. A la vez, las autoridades pidieron a la ciudadanía que se abstuviera de acercarse a los enclaves próximos, una tentación demasiado humana que multiplica los riesgos y entorpece las tareas de extinción.

Un despliegue por tierra y aire
Combatir un incendio así exige músculo. En las labores de extinción intervino una decena de medios aéreos del Plan Infoca: dos aviones anfibios ligeros, uno ligero, cuatro semipesados, dos de carga en tierra y uno de coordinación. A ellos se sumaron 70 efectivos por tierra, cinco autobombas y una unidad médica preparada para cualquier contingencia.
La Agencia de Emergencias de Andalucía activó además al EMA GREA, el Grupo de Emergencias de Andalucía, que se desplazó al lugar para desplegar el Puesto de Mando Avanzado (PMA), auténtico cerebro sobre el terreno donde se coordina el trabajo de todos los intervinientes. Porque, en estas circunstancias, la organización vale tanto como el agua que cae desde el cielo.
El mensaje institucional: tranquilidad y coordinación
Hasta la zona se desplazó también el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, decidido a conocer de primera mano la evolución del operativo. Su visita tuvo una parada especialmente sensible: el albergue provincial de Cerro Muriano, donde se desarrolla el programa de Ocio y Tiempo Libre de la institución.
Desde allí lanzó un mensaje directo a las familias. «No existe riesgo para los niños y niñas», aseguró, aunque matizó que «todo está preparado por si hubiera que actuar de manera ordenada y planificada». La Diputación mantuvo plenamente activados los recursos del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios, con seis efectivos y dos vehículos nodriza reforzando el dispositivo.
Fuentes resumió el sentir del momento con claridad: «El objetivo prioritario es colaborar con el operativo para controlar el incendio lo antes posible y garantizar la seguridad de las personas en permanente coordinación con el resto de administraciones y servicios de emergencia». No faltó el reconocimiento al Infoca, a la Agencia de Emergencias de la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de Córdoba.
Precaución: la mejor herramienta ciudadana
Más allá del despliegue técnico, las recomendaciones a la población fueron nítidas y de obligado cumplimiento: cerrar puertas y ventanas para evitar la entrada de humo en las viviendas, no acercarse al incendio, no asumir riesgos innecesarios y permanecer informado únicamente a través de canales oficiales como el 1-1-2.
Porque, al final, un incendio no solo se apaga con aviones y autobombas. Se combate también con sentido común, con vecinos que escuchan y con instituciones que hablan una misma lengua: la de la seguridad. Cerro Muriano volverá a respirar tranquilo, pero la jornada dejó una lección que conviene no olvidar cuando llega el estío.







